A llorar a la llorisquería se decía, pues aquí voy.
Llevo en este mundo desde que terminé la FP allá por 2006. Nunca he parado. No conozco la cola del paro, afortunadamente. He ido saltando de un sitio a otro, siempre con buen olfato para las tecnologías emergentes. Allá donde parecía que estaba “lo siguiente”, allí iba yo. Y gracias a mi capacidad autodidacta, siempre conseguía un puesto mejor y un salario mejor.
Hoy, con 39 años, en un puesto muy privilegiado, cobrando muy por encima de la media y trabajando en una de las mejores empresas del mundo, tengo que reconocer dos cosas:
Tengo miedo.
Y estoy cansado.
Lo de la IA es como cuando jugabas a tu videojuego favorito y activabas trucos. Al principio hacía gracia. Te reías. Experimentabas. Te sentías poderoso. Pero después de un rato dejaba de tener puta gracia y terminabas desinstalando el juego porque ya no suponía ningún reto.
Así me siento yo ahora mismo.
Estoy cansado, saturado y asqueado de leer, escuchar y vivir IA constantemente. Y lo digo como alguien que se ha ganado la vida programando durante casi 20 años: desde mi punto de vista, esto se está convirtiendo en una puta mierda.
La carrera vomitiva que estamos viviendo por ponerse al día con cada nueva herramienta, modelo, plugin o agente IA me ha hecho reflexionar muchísimo. Siento que un oficio que hace apenas unos meses parecía el más seguro del mundo, ahora es probablemente el más volátil.
Y sinceramente, estoy hasta la polla de los influencers tech de turno enseñando cada día “la herramienta que cambiará todo”, “el modelo definitivo”, “la IA que programa sola”, “la IA que sustituirá a los desarrolladores”… Creo que ya roza el ridículo.
A mí me gustaba jugar sin trucos.
Me gustaba programar. Partirme los sesos durante horas buscando un bug imposible. Pelearme con una compilación que no arrancaba. Encontrar una solución elegante a un problema complejo. Sentir esa satisfacción cuando, después de horas de frustración, todo funcionaba. Y si, me gustaba buscar soluciones en StackOverflow.
Ahora no.
Ahora estás escribiendo código y el propio IDE te escupe soluciones a la velocidad de la luz. Tan rápido que se acabó el pensar. Se acabó el proceso. Se acabó parte de la magia.
Y llega un momento en el que te sientes hasta ridículo cuando la IA te sugiere pulsar TAB para aceptar el código.
Qué puto asco.
Y que no te engañen: la IA va a destruir puestos de trabajo. Y el nuestro también.
¿Qué empresa va a necesitar juniors y mids si puede tener a un senior validando, corrigiendo o rechazando propuestas generadas automáticamente?
Yo además soy autónomo. Durante años he trabajado para agencias y clientes finales haciendo webs, CRMs, apps y todo tipo de proyectos. Pues bien: he perdido prácticamente todos esos clientes porque ahora ellos mismos, sin tener ni puta idea de programación, hacen cosas con IA.
¿WTF?
Y sí, ya sé el discurso:
“Hay que adaptarse”.
“La IA es una herramienta”.
“El desarrollador que use IA sustituirá al que no”.
Perfecto. Lo entiendo. Y probablemente tengan razón.
Pero eso no quita que esté cansado.
Porque una cosa es evolucionar, y otra muy distinta es vivir en una ansiedad constante por no quedarte obsoleto cada tres meses.
Nunca había sentido esto en el sector tecnológico.
Nunca.
Y últimamente me siento cada vez más cerca del meme del programador que lo deja todo para montar un huerto.
Y fuera de bromas… estoy empezando a plantearme seriamente qué quiero ser de mayor.
Para colmo mientras escribía esto, el propio WordPress me iba haciendo recomendaciones textuales… esto se nos está yendo de las manos .
Conclusión y dejo de llorar: Estamos dejando de pensar, la IA nos va a volver vagos, ya hasta para escribir un correo le pedimos al GPT de turno que lo haga… ¿Recordáis la película WALL-E, los humanos que ya no sabían andar e iban obesos moviéndose con una silla voladora? Pues tal cual.
Ea, ahí lo dejo.
Gracias IA por hacerme aborrecer mi hobby y mi trabajo.
Share this content: